No más RUIDO
El ruido tiene una forma bastante concreta.
Todos los días se publica una cantidad enorme de información sobre mercados, y la porción que efectivamente afecta a una cartera determinada es chica, pero llega mezclada con todo lo demás, sin orden y por diez canales distintos.
El inversor que quiere estar al día termina procesando cien cosas para quedarse con tres, y ese trabajo lo repite todos los días sin que le dé ninguna ventaja, porque es el mismo trabajo que hace cualquier otro.
Nido digest empieza por ahí.
Le decís qué tenés en cartera y a la mañana te llega un mail acotado a eso:
las noticias de tus tickers, los movimientos de precio que se salieron de lo habitual, y el calendario de los próximos días, fechas de corte, rentas, amortizaciones, vencimientos, balances.
Inclusive con noticias sobre tu tipo de cambio local (CCL), tasa e inflación del mes, que en una cartera off-USA forman parte del rendimiento y no son un dato de color.
Antes del mail hay un GRAN filtro.
La mayor parte de lo que se publica sobre una empresa es refrito, título armado para el clic o nota sin contenido nuevo. Eso no llega.
Y lo que sí llega viene explicado.
Nadie sigue diez industrias con la profundidad suficiente como para leer un hecho relevante y saber qué significa.
Si una empresa aeroespacial que tenés se adjudica una licitación plurianual, la noticia dice que se adjudicó, y lo que necesitás saber es de qué tamaño es contra la facturación anual, cuándo empieza a entrar la plata, qué margen suele tener ese tipo de contrato y si compromete capacidad que ya estaba vendida.
Esa traducción es la mitad del trabajo.
Lo que no hace es decirte qué comprar.
La cartera la armaste vos y las razones son tuyas. El digest se ocupa de que llegue a tiempo, y en un formato que se entienda, lo que las confirma o las rompe.
Nido está pensado para el inversor que armó su cartera con criterio propio, tiene una razón para cada posición, y trabaja de otra cosa.
