Nido lanza el digest
Le decís qué tenés en cartera y a la mañana te llega un mail acotado a eso…
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Esto es lo que llega el martes
Rocket Lab gana un contrato de US$ 515M con la Space Force
Para vos: un cliente ancla del gobierno le baja el riesgo al programa sobre el que está apostada tu posición.
Las fuentes que leemos por vos
Los cinco principios: ¿Por qué armamos esto?
La ceguera aparte, el ruido tiene una forma bastante concreta. Todos los días se publica una cantidad enorme de información sobre mercados, y la porción que efectivamente afecta a una cartera determinada es chica, pero llega mezclada con todo lo demás, sin orden y por diez canales distintos. El inversor que quiere estar al día termina procesando cien cosas para quedarse con tres, y ese trabajo lo repite todos los días sin que le dé ninguna ventaja, porque es el mismo trabajo que hace cualquier otro.
El digest empieza por ahí. Le decís qué tenés en cartera y a la mañana te llega un mail acotado a eso: las noticias de tus tickers, los movimientos de precio que se salieron de lo habitual, y el calendario de los próximos días, fechas de corte, rentas, amortizaciones, vencimientos, balances. Con CCL, tasa e inflación del mes, que en una cartera argentina forman parte del rendimiento y no son un dato de color.
Antes de eso hay un filtro. La mayor parte de lo que se publica sobre una empresa es refrito, título armado para el clic o nota sin contenido nuevo. Eso no llega.
Y lo que llega viene explicado. Nadie sigue diez industrias con la profundidad suficiente como para leer un hecho relevante y saber qué significa. Si una empresa aeroespacial que tenés se adjudica una licitación plurianual, la noticia dice que se adjudicó, y lo que necesitás saber es de qué tamaño es contra la facturación anual, cuándo empieza a entrar la plata, qué margen suele tener ese tipo de contrato y si compromete capacidad que ya estaba vendida. Esa traducción es la mitad del trabajo.
Lo que no hace es decirte qué comprar. La cartera la armaste vos y las razones son tuyas. El digest se ocupa de que llegue a tiempo, y en un formato que se entienda, lo que las confirma o las rompe.
Está pensado para el inversor que quedó en el medio de esos dos caminos: el que armó su cartera con criterio propio, tiene una razón para cada posición, y trabaja de otra cosa. No para el que opera todo el día ni para el que ya decidió que no quiere mirar.
Novedades
Le decís qué tenés en cartera y a la mañana te llega un mail acotado a eso…
La ceguera aparte, el ruido tiene una forma bastante concreta. Todos los días se publica una cantidad enorme de información sobre mercados, y la porción que efectivamente afecta a una cartera determinada es chica, pero llega mezclada con todo lo demás, sin orden y por diez canales distintos. El inversor que quiere estar al día termina procesando cien cosas para quedarse con tres, y ese trabajo lo repite todos los días sin que le dé ninguna ventaja, porque es el mismo trabajo que hace cualquier otro.
El digest empieza por ahí. Le decís qué tenés en cartera y a la mañana te llega un mail acotado a eso: las noticias de tus tickers, los movimientos de precio que se salieron de lo habitual, y el calendario de los próximos días, fechas de corte, rentas, amortizaciones, vencimientos, balances. Con CCL, tasa e inflación del mes, que en una cartera argentina forman parte del rendimiento y no son un dato de color.
Antes de eso hay un filtro. La mayor parte de lo que se publica sobre una empresa es refrito, título armado para el clic o nota sin contenido nuevo. Eso no llega.
Y lo que llega viene explicado. Nadie sigue diez industrias con la profundidad suficiente como para leer un hecho relevante y saber qué significa. Si una empresa aeroespacial que tenés se adjudica una licitación plurianual, la noticia dice que se adjudicó, y lo que necesitás saber es de qué tamaño es contra la facturación anual, cuándo empieza a entrar la plata, qué margen suele tener ese tipo de contrato y si compromete capacidad que ya estaba vendida. Esa traducción es la mitad del trabajo.
Lo que no hace es decirte qué comprar. La cartera la armaste vos y las razones son tuyas. El digest se ocupa de que llegue a tiempo, y en un formato que se entienda, lo que las confirma o las rompe.
Está pensado para el inversor que quedó en el medio de esos dos caminos: el que armó su cartera con criterio propio, tiene una razón para cada posición, y trabaja de otra cosa. No para el que opera todo el día ni para el que ya decidió que no quiere mirar.
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